El silencio del femicidio


Son momentos que pueden ser segundos u horas, realmente son instantes en donde la vida es un hilo muy fino amenazado por cualquier tipo de arma de mi agresor, quien me escucha, quien habla por mí antes de que el evento atroz sucumba.

Tengo una esperanza, una esperanza que sea el médico forense que hable por mí, que transmita en su pericia mi dolor, mi indefensión y sea juzgado en un tribunal.

Todos hablan de este tema, protocolos se han elaborado contra femicidio y violencia doméstica, promesas de políticos cada 4 años.

Un mal mundial de una sociedad con valores deteriorados.

Mujeres de mi país, profesionales o no, todas tenemos una responsabilidad de hogar, de hermanas, de esposas e hijas.

Nos corresponde a nosotras alzar la voz, marcar la diferencia, tomar posesión, un lugar, hacer una lucha y no descansar ni dar marcha atrás.  Tenemos la responsabilidad de reclamar y exigir que todos los flagelos que atañen a la sociedad se ataquen con valentía y sin discursos retóricos.

A ustedes mujeres, valientes guerreras hago y extiendo mi sentimiento en el Día Internacional de la Mujer tomándolo como una fecha determinada para una celebración, pero que todas sabemos de qué estamos hechas y que los 365 días la mujer tiene su lugar como parte importante de la vida en sociedad y del desarrollo del país.